Solo una de cada cinco empresas a nivel global es capaz de cuantificar el impacto financiero de la sostenibilidad en su negocio, según revela el informe «Closing the Sustainability Valuation Gap» de KPMG.
El estudio, que encuestó a más de 2.024 directivos de nivel C y ejecutivos senior de 19 países entre noviembre de 2025 y mayo de 2026, evidencia una brecha crítica entre la comprensión de la sostenibilidad y su integración efectiva en la toma de decisiones financieras.
Cuatro de cada cinco organizaciones no logran determinar cómo la sostenibilidad influye en sus utilidades, flujo de efectivo o valuación, lo que deja tanto los riesgos como las oportunidades sin un precio definido en los mercados.
Aunque el 72% de los ejecutivos (globales y en México) afirman comprender la estrategia, métricas y desempeño de sostenibilidad de su organización, solo 19% aplica metodologías robustas de cuantificación para medir su impacto financiero.
Esta desconexión no es menor: el 60% de las organizaciones globales dicen considerar los riesgos y oportunidades de sostenibilidad en su planificación financiera, y la mitad las incorporan en su estrategia central.
Sin embargo, muy pocas logran traducir esos esfuerzos en métricas financieras concretas como el EBITDA, el flujo de efectivo, el gasto de capital (CapEx) o los impactos en el balance general.
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La «brecha de valuación»: el costo de no medir
El informe de KPMG identifica que el amplio conocimiento de la sostenibilidad en el mundo empresarial no encuentra un correlato en su integración financiera.
Esta brecha tiene consecuencias tangibles: las iniciativas de sostenibilidad pueden tener dificultades para asegurar inversión, los riesgos no se reflejan plenamente en la toma de decisiones y se pierden oportunidades de crecimiento y eficiencia.
Simon Weaver,director global de Asesoría en Sostenibilidad de KPMG International, señaló: «Los consejos de administración entienden cada vez mejor los riesgos y oportunidades de la sostenibilidad, pero el entendimiento por sí solo ya no es suficiente. El verdadero desafío es convertir esa visión en resultados financieros que puedan informar las decisiones.
«Sin una cuantificación robusta, las empresas corren el riesgo de perder tanto los riesgos a la baja como la oportunidad de creación de valor al alza», agregó.
Por su parte, Jessica Jiménez, socia de Asesoría en Sostenibilidad de KPMG México, añadió en el contexto local: «En México, la sostenibilidad ya forma parte de la conversación estratégica en las empresas; el reto ahora es integrarla en la toma de decisiones financieras. Cuantificar su impacto permitirá tomar decisiones más informadas, atraer inversión y capitalizar oportunidades que impulsen el crecimiento y la resiliencia a largo plazo».

Sectores que lideran: banca, energía y automotriz
No todas las industrias avanzan al mismo ritmo. El informe revela que tres sectores ya están utilizando metodologías avanzadas de valuación para cuantificar los impactos de la sostenibilidad, superando con creces el promedio global del 19%:
- Banca y mercados de capital: 33% de las compañías del sector utilizan metodologías avanzadas.
- Energía y recursos naturales: 31%.
- Automotriz: 27%.
Estos sectores lideran debido a la relevancia directa y material que los riesgos de sostenibilidad tienen en su desempeño financiero y en la asignación de capital.
En el caso de México, la adopción de estas metodologías también responde a la nueva regulación que exige la aplicación de las normas IFRS S1 y S2, que establecen requisitos de divulgación sobre sostenibilidad y riesgos climáticos.

Panorama en México: avances y asignaturas pendientes
El estudio de KPMG ofrece un diagnóstico detallado para México, que en varios indicadores se alinea con las tendencias globales y en otros muestra matices propios:
- Planificación financiera: El 62% de las organizaciones en México considera los riesgos y oportunidades de sostenibilidad en su planificación financiera, ligeramente por encima del promedio global del 60%.
- Integración estratégica: El 48% de las empresas mexicanas incorpora la sostenibilidad en su estrategia central, cifra similar al 50% global.
- Cuantificación de riesgos: El 47% de las organizaciones en México ya cuantifica los riesgos y oportunidades relacionados con la sostenibilidad y planea su impacto en el balance y las valuaciones futuras, una cifra casi idéntica al 48% global.
- Brecha por cerrar: El 49% de las empresas en México aún no cuantifica estos impactos, pero muestra interés en integrarlos en su planificación a corto plazo, frente al 37% global que se encuentra en esa situación.
Alicia Moreno Lara, directora de Estrategia ESG de KPMG México, subrayó la importancia de cerrar esta brecha: «Alinear a las organizaciones con metodologías consistentes de cuantificación, integrando variables ESG en la planificación financiera, es esencial para fortalecer la colaboración entre las áreas de finanzas y sostenibilidad, como elementos clave para una toma de decisiones estratégica y rentable».

Del cumplimiento al motor de valor
El informe de KPMG destaca que la sostenibilidad puede convertirse en un motor de valor cuando se integra de forma efectiva en la estrategia empresarial.
A nivel global, el 40% de las organizaciones adopta los factores ESG con un rol estratégico en las decisiones operativas sobre innovación y desarrollo; en México, esta cifra es del 35%.
Un caso de estudio de KPMG en el Reino Unido demuestra el potencial financiero de esta integración: la aplicación de enfoques estructurados de valuación identificó seis iniciativas de sostenibilidad capaces de generar un incremento en el EBITDA de hasta 35% para una empresa de cartera del sector de alimentos y bebidas.
Además, el informe revela cómo un banco europeo líder se deshizo recientemente de docenas de empresas tras evaluaciones de riesgo relacionadas con temas ESG.
El capital comienza a orientarse hacia empresas más resilientes frente a los riesgos ESG, mientras que aquellas que no se adapten podrían enfrentar una menor competitividad y un acceso restringido al financiamiento.
La lección es clara: en un entorno de creciente escrutinio regulatorio y de los inversores, la capacidad de cuantificar el impacto financiero de la sostenibilidad no es solo una ventaja competitiva, sino una necesidad estratégica para la supervivencia a largo plazo.

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