Más de dos tercios de las empresas más grandes del mundo han adoptado compromisos formales con la conducta empresarial responsable, pero la implementación práctica de esos principios sigue siendo insuficiente.
Así lo advierte el nuevo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), titulado Responsible Business Outlook 2026: Making Commitments Count, que ofrece la primera evaluación global de cómo las empresas de todo el mundo practican la conducta empresarial responsable y cómo los gobiernos la promueven a través de políticas públicas.
El informe, presentado con motivo del 50 aniversario de las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales sobre Conducta Empresarial Responsable, el estándar internacional de referencia para que empresas e inversores aborden su impacto en las personas, el planeta y la sociedad, analiza información pública de las 10.000 empresas más grandes del mundo y revisa las políticas gubernamentales de 52 países. Su conclusión es contundente: el compromiso crece, pero la acción se queda corta.
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Las cifras del desfase: compromisos vs implementación
Según el informe, el 69% de las grandes empresas cotizadas cuentan con políticas y sistemas de gestión en materia de conducta empresarial responsable. Sin embargo, una proporción mucho menor reporta la realización de acciones concretas para identificar y abordar los impactos adversos sociales y ambientales de su actividad.
Los compromisos más comunes entre las grandes empresas son aquellos relacionados con la corrupción y las emisiones de gases de efecto invernadero, seguidos por los relativos al trabajo forzoso, el trabajo infantil y los derechos humanos.

En contraste, menos de la mitad de las grandes empresas tienen compromisos en materia de libertad de asociación, y solo una cuarta parte los tiene en relación con la biodiversidad.
El estudio también revela que más de un tercio (36%) de las grandes empresas cotizadas cuentan con un compromiso transversal de conducta empresarial responsable que abarca todos los temas sociales, así como las emisiones de gases de efecto invernadero y la corrupción.
A nivel regional, los compromisos son más comunes en Europa y menos frecuentes en China.

Los desafíos en la cadena de suministro
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe se refiere a la gestión de las cadenas de suministro. Si bien la mitad de las grandes empresas declara utilizar criterios ambientales o sociales en la selección de sus proveedores, menos del 20% reporta evaluar el riesgo de sus proveedores en estas materias.

La brecha se profundiza aún más en las prácticas concretas: mientras que el 25% de las empresas afirma capacitar o trabajar con sus proveedores en temas ambientales y sociales, solo 7% integra políticas sociales en sus prácticas de compra, y apenas 3% divulga mejoras en la salud y seguridad laboral en el seno de su cadena de suministro.

El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, señaló: «La conducta empresarial responsable consiste en asegurar que la actividad empresarial mejore la vida de las personas y ayude a proteger el planeta».
«Las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales proporcionan un punto de referencia global, pero aunque el compromiso está creciendo en todo el mundo, la implementación se está rezagando. Los gobiernos pueden y deben ayudar a cerrar esa brecha, con políticas que incentiven y permitan prácticas más responsables», agregó Cormann.

El papel de los gobiernos: incentivar y habilitar
El informe también pone el foco en el rol de los gobiernos. Una amplia mayoría de los países miembros de la OCDE (84%), así como el 67% de los adherentes a las Líneas Directrices, han introducido regulaciones relacionadas con la debida diligencia, como leyes sobre informes de sostenibilidad, conducta de diligencia debida y medidas basadas en productos o en el mercado.
El informe subraya que los gobiernos deben ir más allá y adoptar un enfoque más activo para incentivar a las empresas y permitirles llevar a cabo una diligencia debida ambiental y social orientada a resultados. Para ello, el documento propone cuatro líneas de acción:
- Proporcionar apoyo práctico y operativo a las empresas para que lleven a cabo una diligencia debida basada en riesgos en sus cadenas de suministro.
- Promover una mejor presentación de informes y seguimiento de las prácticas empresariales responsables, incluida la diligencia debida.
- Mejorar la base de evidencia sobre el impacto de las políticas de conducta empresarial responsable.
- Cooperar en políticas relacionadas para reducir la complejidad y promover la igualdad de condiciones entre jurisdicciones.

50 años de las Líneas Directrices de la OCDE
El lanzamiento del informe coincidió con el 50 aniversario de las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales sobre Conducta Empresarial Responsable, el instrumento internacional más completo en esta materia.
Estas directrices establecen los estándares para que las empresas y los inversores aborden sus impactos en las personas, el planeta y la sociedad.
La OCDE también respalda una red global de Puntos Nacionales de Contacto que promueven la conducta empresarial responsable con empresas y otras partes interesadas, actúan como mecanismos de reclamación no judiciales para casos de presunto incumplimiento de las Directrices, y apoyan los esfuerzos gubernamentales en materia de conducta empresarial responsable.
En los últimos 25 años, estos Puntos Nacionales de Contacto han tramitado más de 900 casos en más de 110 países, ayudando a abordar desafíos del mundo real.
Próxima parada: Latam Mobility México 2026
El encuentro, que contó con más de 500 asistentes y seguidores online de todo el mundo, demostró que la región está cada vez más cerca de una movilidad descarbonizada. Tras el espacio, los asistentes fueron invitados a la zona de exhibición para una actividad de networking, cerrando así una nueva edición de Latam Mobility en Santiago de Chile.
Pero la gira no termina aquí. La Gira 2026 continuará su recorrido por la región y tiene su próxima parada en México, donde se celebrará el Latam Mobility & Net Zero México 2026, la edición de mayor alcance del año.
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