El año 2026 no representa únicamente un cambio de calendario, sino un punto de inflexión en la forma en que las sociedades, los gobiernos y las empresas enfrentan la incertidumbre.
La convergencia de crisis climáticas cada vez más intensas, tensiones geopolíticas prolongadas, transformaciones tecnológicas aceleradas y una creciente erosión de la confianza institucional ha configurado un escenario global donde los márgenes de error son cada vez más reducidos.
En este contexto, comprender los riesgos globales que marcarán 2026 se vuelve una herramienta clave para anticipar escenarios, fortalecer la resiliencia y mejorar la toma de decisiones estratégicas.
Lejos de tratarse de crisis aisladas, los riesgos actuales conforman un sistema interconectado de amenazas que se refuerzan entre sí. Un conflicto armado puede desencadenar una crisis energética, la desinformación puede erosionar la cohesión social y una recesión económica puede frenar inversiones críticas para la transición climática.
El Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) no solo identifica los principales peligros para el corto plazo, sino que analiza cómo interactúan y amplifican su impacto, obligando a replantear el papel de los Estados, las empresas y la sociedad civil.
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Qué es el Global Risks Report 2026
El Global Risks Report 2026 fue elaborado por el Foro Económico Mundial a partir de la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales, en la que participaron líderes empresariales, responsables de políticas públicas, especialistas en sostenibilidad, académicos y representantes de organizaciones sociales de más de cien países.
Los participantes evaluaron la probabilidad y el impacto de una amplia gama de riesgos en horizontes de corto, mediano y largo plazo, lo que permitió construir un mapa integral de amenazas sistémicas.
La metodología del informe combina análisis cuantitativos con estudios cualitativos y ejercicios prospectivos.
Este enfoque permite identificar patrones, tendencias emergentes e interdependencias entre riesgos, revelando que muchos de los desafíos globales comparten causas estructurales como la desigualdad, la fragilidad institucional, la fragmentación geopolítica y la falta de cooperación internacional efectiva.
Panorama general de los riesgos para 2026
De acuerdo con el informe, los riesgos económicos y geopolíticos han ganado protagonismo en el corto plazo, desplazando parcialmente a los riesgos ambientales como las amenazas más urgentes para 2026.
Este cambio refleja un contexto global marcado por la competencia entre bloques, la fragmentación de las cadenas de valor, el debilitamiento del multilateralismo y la presión sobre los sistemas económicos.
Sin embargo, el Foro Económico Mundial subraya que este giro no implica una menor relevancia de la crisis climática, sino que evidencia cómo las tensiones inmediatas, conflictos, inflación y desinformación, están limitando la capacidad de respuesta colectiva.
En este escenario, los diez riesgos prioritarios identificados para 2026 configuran un entorno de alta complejidad que desafía la estabilidad social, económica y ambiental a escala global. Veamos.
Confrontación geoeconómica
La confrontación geoeconómica se ha consolidado como una de las principales fuentes de inestabilidad global. El uso de sanciones, restricciones tecnológicas y controles a exportaciones estratégicas como herramientas de presión política está fragmentando la economía mundial, debilitando cadenas de suministro y encareciendo bienes esenciales.
Esta dinámica no solo afecta a las grandes potencias, sino que también expone a economías emergentes a una mayor vulnerabilidad frente a decisiones externas.
Además, la confrontación geoeconómica genera un clima de desconfianza que desalienta la inversión a largo plazo y obstaculiza la cooperación internacional.
Empresas y gobiernos se ven obligados a replantear sus estrategias de abastecimiento y producción, dando lugar a un sistema económico más lento, costoso y condicionado por factores políticos.

Conflictos armados entre Estados
Los conflictos interestatales continúan representando una amenaza estructural para la estabilidad global. Aunque muchos enfrentamientos se desarrollan a escala regional, sus efectos trascienden fronteras a través de crisis energéticas, interrupciones logísticas y desplazamientos forzados de población.
Estas consecuencias impactan directamente en la seguridad alimentaria, los costos de transporte y la capacidad de respuesta humanitaria.
Más allá del impacto inmediato, los conflictos armados debilitan acuerdos internacionales y erosionan la confianza entre naciones.
El aumento del gasto militar desvía recursos que podrían destinarse a desarrollo social, infraestructura resiliente y mitigación del cambio climático, perpetuando un ciclo de inestabilidad.
Desinformación y manipulación informativa
La desinformación se ha convertido en un riesgo sistémico con capacidad para distorsionar la percepción de la realidad y debilitar la gobernanza democrática.
La difusión masiva de narrativas falsas a través de plataformas digitales influye en procesos electorales, decisiones de consumo y políticas públicas, erosionando la confianza en medios, instituciones y ciencia.
El informe advierte que la manipulación informativa también es utilizada como herramienta geopolítica, amplificando tensiones entre países y profundizando la polarización social.
Cuando la verdad se fragmenta, las sociedades pierden la capacidad de construir consensos y responder de manera coordinada a crisis complejas.
Polarización social
La polarización social refleja una fragmentación profunda en torno a diferencias ideológicas, económicas y culturales. Esta división debilita la cohesión social, normaliza la confrontación y dificulta el diálogo constructivo.
En contextos altamente polarizados, la implementación de reformas estructurales se vuelve más compleja y la cooperación en temas clave, como sostenibilidad y derechos humanos, se ve seriamente limitada.
A largo plazo, la polarización reduce la resiliencia social y aumenta la vulnerabilidad frente a crisis económicas, climáticas y sanitarias, al debilitar los mecanismos de solidaridad y confianza colectiva.

Riesgo de recesión económica global
El riesgo de una recesión económica global sigue latente debido a altos niveles de endeudamiento, inflación persistente y tensiones comerciales.
Estos factores crean un entorno de fragilidad financiera que puede desencadenar contracciones económicas abruptas, con impactos significativos en empleo y crecimiento.
Una recesión no solo afecta la actividad económica, sino que también limita la capacidad de los Estados para invertir en educación, salud y transición energética, profundizando desigualdades y tensiones sociales.
Inflación y estallido de burbujas financieras
La persistencia de la inflación, combinada con años de políticas monetarias expansivas, ha incrementado el riesgo de burbujas en mercados inmobiliarios, bursátiles y de deuda.
El aumento de las tasas de interés para contener la inflación eleva el costo del crédito y presiona a empresas, hogares y gobiernos altamente endeudados, aumentando la probabilidad de quiebras en cascada.
Cuando una burbuja estalla, el impacto se extiende más allá de los mercados financieros hacia la economía real, afectando el consumo, la inversión, los ahorros y la estabilidad de los sistemas bancarios y de pensiones.
Inseguridad cibernética
La digitalización acelerada ha convertido a los sistemas tecnológicos en la columna vertebral de servicios esenciales como energía, transporte, salud y finanzas.
Al mismo tiempo, ha ampliado la superficie de ataque para actores maliciosos, desde grupos criminales hasta Estados, que utilizan el ciberespacio como un nuevo campo de confrontación.
El informe destaca que la falta de estándares globales y de cooperación internacional en ciberseguridad deja a países y empresas expuestos a amenazas constantes, capaces de generar pérdidas económicas, interrupciones críticas y desconfianza institucional.
Impactos negativos de la inteligencia artificial
El avance acelerado de la inteligencia artificial está transformando industrias completas, pero su adopción sin marcos éticos y regulatorios sólidos genera riesgos significativos.
Algoritmos opacos pueden reproducir sesgos, facilitar la vigilancia masiva o amplificar la desinformación, mientras que la automatización amenaza con desplazar a millones de trabajadores.
Sin políticas de transición justa y gobernanza tecnológica, la IA puede concentrar poder en pocas empresas y países, profundizando brechas económicas y sociales.

Eventos climáticos extremos
El aumento en la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos, como sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor, continúa reconfigurando territorios y economías.
Estos fenómenos destruyen infraestructura, reducen la productividad agrícola y presionan los sistemas de salud, generando pérdidas económicas y desplazamientos forzados.
El Foro Económico Mundial advierte que estos eventos amplifican desigualdades existentes y aumentan la presión sobre gobiernos y empresas para invertir en adaptación y resiliencia.
Contaminación y degradación ambiental
La contaminación del aire, el agua y los suelos, junto con la degradación de ecosistemas y la pérdida de biodiversidad, sigue siendo un riesgo sistémico para el desarrollo sostenible.
Sus impactos en la salud, la productividad y la disponibilidad de recursos naturales generan costos económicos y sociales crecientes.
Además, la degradación ambiental reduce la capacidad del planeta para absorber los efectos del cambio climático, comprometiendo la seguridad alimentaria y la estabilidad social a largo plazo.
Un llamado a la acción colectiva
El Global Risks Report 2026 revela un mundo profundamente interconectado, donde las crisis ya no pueden abordarse de forma aislada.
Cada riesgo se enlaza con otros, formando un sistema de vulnerabilidad que exige respuestas integrales, colaborativas y de largo plazo.
Comprender este panorama no es solo una advertencia, sino una oportunidad para repensar modelos de desarrollo, fortalecer alianzas y construir resiliencia colectiva frente a un futuro cada vez más incierto.
El estudio completo del Foro Económico Mundial está disponible para consulta pública y ofrece un marco clave para anticipar los desafíos que marcarán el año 2026.
2026 como año de consolidación
Más que anuncios ambiciosos, 2026 será un año para medir resultados. La movilidad eléctrica y de bajas emisiones dejará de evaluarse por el número de proyectos piloto y pasará a juzgarse por su capacidad de operar a escala, reducir emisiones reales y mejorar la calidad de vida urbana.
Para América Latina, el reto será capitalizar su experiencia en transporte público eléctrico, cerrar brechas de infraestructura y construir políticas estables que permitan que la transición no solo sea verde, sino también inclusiva y económicamente viable.
En este contexto de transformación regional, Latam Mobility invita a formar parte de la Gira de Encuentros 2026, una plataforma clave para conocer en profundidad la evolución del mercado, las tendencias tecnológicas, los modelos de negocio y las oportunidades de inversión que están definiendo el futuro de la movilidad sostenible en América Latina.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Monterrey y Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.




