El panorama energético mundial en 2026 estará condicionado por una combinación de volatilidad de mercado, tensiones geopolíticas persistentes y ajustes en las políticas energéticas, según la más reciente publicación de Rystad Energy.
Rystad identifica 12 tendencias estructurales que, en conjunto, delinean un escenario de alta complejidad, donde la asequibilidad, la sostenibilidad y la seguridad energética seguirán siendo difíciles de equilibrar.
Rystad Energy anticipa que los combustibles fósiles continuarán desempeñando un rol relevante, incluso mientras las energías renovables y la electrificación avanzan con fuerza.
En este contexto híbrido, las decisiones de la OPEP+, los resultados exploratorios y la actividad de fusiones y adquisiciones serán determinantes para la evolución de la oferta y los precios.
Jarand Rystad, fundador y CEO de la firma, subraya que 2026 se perfila como un año de abundancia en la oferta upstream, con posibles cuellos de botella en segmentos downstream, un desequilibrio que podría traducirse en precios deprimidos de la energía primaria, aunque con márgenes atractivos en segmentos específicos como almacenamiento, transporte energético y algunos portadores energéticos.
Rystad advierte, además, que cuanto más caigan los precios en 2026, mayor será la probabilidad de un rebote en 2027 y 2028.
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Entorno para adquisiciones y nuevos proyectos
Según Rystad, el entorno de precios y la presión sobre balances corporativos podrían convertir a 2026 en un año especialmente favorable para adquisiciones estratégicas y contratos de proyectos greenfield, particularmente para empresas con sólidos respaldos financieros.
La firma destaca que la “nueva realidad energética híbrida”, caracterizada por la coexistencia estructural de fuentes fósiles y renovables, será más visible que nunca, con una mayor volatilidad en los mercados eléctricos y un crecimiento sostenido de la electrificación por parte de los consumidores finales.
El CEO de Rystad enfatiza que, ante el enfriamiento de algunas políticas verdes en distintas regiones, las decisiones de inversión estarán cada vez más guiadas por la economía fundamental de los proyectos.
En términos de demanda energética, el crecimiento de las moléculas estará dominado por el gas natural, que concentrará cerca del 60%, mientras que el petróleo y la biomasa aportarán alrededor del 20% cada uno.
En el caso de los electrones, la totalidad del crecimiento previsto provendrá de fuentes renovables, aunque se espera un aumento de 200 TWh en generación a gas que será compensado por una caída equivalente en carbón y fuel oil.
Refinación: mayor utilización y márgenes sólidos
Una de las primeras tendencias destacadas por Rystad es el aumento de la utilización de las refinerías a nivel global.
Susan Bell, vicepresidenta senior de mercados de commodities para petróleo, explica que, pese a un crecimiento moderado de la demanda de productos refinados, inferior a 800.000 barriles diarios en 2026, la utilización de la capacidad aumentará.
Esto se debe a que la capacidad de refinación ha crecido más lentamente que la demanda desde 2023, con una brecha promedio de 400.000 barriles diarios anuales.
Este desajuste se verá reforzado en 2026 por el cierre o racionalización de capacidad en Estados Unidos y Europa, junto con una inversión más cautelosa en Asia y Medio Oriente, lo que podría sostener márgenes relativamente fuertes para el sector.

El shale estadounidense frente a precios bajos
A pesar de que el precio del WTI se mantiene cerca de los 60 dólares por barril, nivel considerado crítico para los balances corporativos, Rystad prevé que la producción de shale en Estados Unidos seguirá mostrando resiliencia.
Matthew Bernstein, vicepresidente de petróleo y gas en Norteamérica, señala que las compañías evitarán caídas abruptas de producción para no afectar valoraciones y costos unitarios, optando por sostener niveles de mantenimiento incluso a costa de reducir distribuciones a accionistas.
La actividad de fusiones y adquisiciones aparece nuevamente como un mecanismo clave para capturar sinergias operativas y compensar costos de ciclo completo en un entorno de precios ajustados.
Punto de inflexión para la cadena de suministro
Rystad considera que 2026 será un año pivotal para la cadena de suministro energética global.
Binny Bagga, vicepresidente senior de investigación en supply chain, anticipa una primera mitad del año marcada por debilidad en servicios petroleros, seguida de una recuperación gradual en la segunda mitad, impulsada por mercados offshore, subsea y algunos segmentos internacionales.
La firma advierte que las restricciones de capacidad comenzarán a intensificarse en áreas como embarcaciones subsea, plataformas de aguas profundas y fabricación de FPSO, especialmente a medida que nuevos proyectos deepwater y de GNL avancen hacia decisiones finales de inversión entre 2026 y 2027.

El GNL entra en un año de transición
El mercado mundial de gas natural licuado (GNL) experimentará un aumento de oferta cercano a 30 millones de toneladas en 2026, impulsado principalmente por proyectos en Norteamérica.
Xi Nan, responsable de investigación de gas y GNL, indica que Asia absorberá gran parte de este volumen adicional, aunque el equilibrio del mercado seguirá expuesto a riesgos operativos, condiciones climáticas, volatilidad de precios, regulaciones ambientales más estrictas y tensiones geopolíticas.
Estados Unidos, Rusia y China figuran como actores centrales en este escenario, cada uno con dinámicas propias que influirán en el comercio global de GNL.
China como comprador estratégico de crudo
Rystad prevé que China continúe incrementando sus reservas estratégicas de petróleo en 2026, apoyada en una rápida expansión de su capacidad de almacenamiento.
Con cerca del 70% de su suministro de crudo dependiente de importaciones, el país se consolida como un comprador clave capaz de influir en los equilibrios del mercado internacional.
Economía más fuerte, energía más barata y riesgos geopolíticos latentes
Desde una perspectiva macroeconómica, Claudio Galimberti, economista jefe de Rystad, describe un 2026 con fundamentos más constructivos, impulsados por el auge de inversiones en inteligencia artificial y una política monetaria más flexible en economías avanzadas.
Sin embargo, la geopolítica seguirá siendo una fuente de volatilidad, con conflictos activos o latentes en Europa del Este, Medio Oriente y América Latina.
Para los mercados importadores de energía, como la Unión Europea y Japón, los menores precios energéticos podrían ofrecer alivio tras varios años de presión inflacionaria, aunque la exposición a interrupciones seguirá siendo elevada.
Presión sobre los sistemas eléctricos
El crecimiento acelerado de los centros de datos, especialmente en América, emerge como uno de los principales motores de la demanda eléctrica.
Según Rystad, cuatro de los 15 países con mayor expansión prevista de capacidad de data centers se encuentran en el continente americano.
Esta tendencia está presionando a las redes eléctricas existentes y generando debates sobre costos, tiempos de conexión y soluciones alternativas como generación in situ, microrredes, turbinas a gas y sistemas de almacenamiento con baterías.

Renovables: desaceleración histórica y mayor diversificación tecnológica
Por primera vez desde comienzos de los años 2000, Rystad anticipa una desaceleración en el crecimiento de la capacidad renovable instalada, con adiciones estimadas en torno a 650 GW en 2026, lo que representa una caída cercana al 7% interanual.
Carlos Torres Díaz, vicepresidente senior y responsable del área eléctrica, atribuye este freno principalmente a cambios regulatorios en China que eliminan precios garantizados para nuevos proyectos solares, así como a ciertos obstáculos en Estados Unidos.
No obstante, la firma subraya que la demanda eléctrica seguirá creciendo con fuerza, lo que impulsará inversiones en una matriz más diversificada que incluirá, además de renovables, generación a gas y energía nuclear.
Sistema energético en transición
El Energy Outlook de Rystad Energy concluye que 2026 no será un año de rupturas abruptas, sino de ajustes estructurales que refuerzan la idea de una transición energética no lineal.
La coexistencia de combustibles fósiles, renovables, almacenamiento y nuevas soluciones tecnológicas marcará un sistema cada vez más complejo, donde la flexibilidad, la gestión de riesgos y la capacidad de adaptación serán factores decisivos para gobiernos, empresas e inversores.
Todo esto formará parte del análisis y las discusiones que se realizarán durante la Gira 2026 de Latam Mobility que reunirá a líderes del sector público y privado, empresas tecnológicas, fabricantes, operadores de transporte y expertos en sostenibilidad.
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Cada evento ofrecerá un espacio único para analizar los avances en infraestructura de carga, gestión de flotas eléctricas, logística de última milla y desarrollo de smart cities, con el respaldo de un ecosistema cada vez más robusto de partners estratégicos y aliados internacionales.
La Gira 2026 promete no solo contenido de alto nivel, sino también una plataforma ideal para impulsar alianzas de negocio, intercambio de experiencias y colaboración multisectorial.
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