El World Resources Institute (WRI), con el apoyo de The Rockefeller Foundation, publicó un análisis pionero que demuestra el extraordinario retorno económico de las inversiones en servicios climáticos para la salud.
Según el estudio, titulado «Adapting to Climate-Related Health Risks: The Economic Case for Climate Services for Health«, los países de ingresos bajos y medios pueden obtener entre 4 y 68 dólares en beneficios por cada dólar invertido en herramientas y servicios que preparen a las comunidades para los riesgos sanitarios relacionados con el cambio climático.
El análisis evalúa un conjunto de herramientas y servicios como sistemas de alerta temprana, vigilancia epidemiológica, campañas de concienciación pública y análisis de vectores de enfermedades. La investigación abarcó 46 proyectos en 40 países de África subsahariana (26), América Latina y el Caribe (7), Asia (4) y Oriente Medio y Norte de África (3), ofreciendo una visión integral de los beneficios potenciales en diversas regiones del mundo.
Ani Dasgupta, presidente y director ejecutivo del WRI, afirmó: «Los desastres climáticos son cada vez más frecuentes y destructivos, pero la gravedad con la que afectan la salud humana aún está bajo nuestro control. La salud es la cara más humana del cambio climático: afecta a todos, especialmente a los niños, y perjudica de manera desproporcionada a las comunidades más pobres».
«Invertir en la anticipación de los riesgos sanitarios relacionados con el clima puede salvar vidas y generar retornos muchas veces mayores. Esta es una de las oportunidades de mayor retorno para proteger a las personas en un clima cambiante, pero solo si los países y los socios de desarrollo dan un paso al frente», agregó Dasgupta.
También te puede interesar | Reporte: el desequilibrio energético de la Tierra alcanza un nivel récord y acelera el calentamiento global
El costo de no actuar: 16 millones de muertes y $20 billones para 2050
El estudio subraya la urgencia de actuar. Sin una acción más decidida, los países de ingresos bajos y medios podrían enfrentar casi 16 millones de muertes y más de 20 billones de dólares en pérdidas económicas para 2050 como consecuencia de los impactos del cambio climático en la salud.
El aumento de las temperaturas está generando olas de calor más frecuentes y severas, mientras que las inundaciones y los fenómenos meteorológicos extremos aceleran la propagación de enfermedades infecciosas y alteran los sistemas de atención sanitaria.
Entre las enfermedades sensibles al clima que se verán agravadas se encuentran la malaria, el dengue, el cólera, la diarrea y los golpes de calor, que afectan de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables.
Por otra parte, el análisis del WRI demuestra que los costos de implementación son sorprendentemente bajos en comparación con los beneficios obtenidos.
Para un país de ingresos bajos o medios con una población de 25 millones de habitantes, la implementación de un paquete completo de servicios climáticos para la salud tiene un costo estimado de 18 millones de dólares anuales, lo que equivale a apenas 0,72 dólares por persona. Los componentes individuales de estos servicios pueden oscilar entre 1,4 y 5,9 millones de dólares al año.
Incluso en el peor escenario posible, con costos elevados y beneficios reducidos, cada dólar invertido genera casi 4 dólares en beneficios para la salud. En los casos más exitosos, los retornos alcanzan los 68 dólares por cada dólar invertido, por lo que esta amplia separación refleja las diferencias en los costos de los programas, las capacidades institucionales, la implementación y la gravedad de las tendencias climáticas en cada país.

Entre éxitos y brechas críticas
El informe destaca casos concretos en América Latina y el Caribe donde los retornos han sido especialmente altos.
En Jamaica y Santa Lucía, cada dólar invertido generó retornos muy superiores a los 68 dólares en pérdidas evitadas y beneficios económicos, lo que demuestra que la preparación ante los riesgos climáticos no solo salva vidas, sino que también fortalece las economías locales.
En otras regiones del mundo, los resultados también son contundentes. En Londres, Madrid y Praga, cada dólar invertido en sistemas de alerta temprana por olas de calor urbanas podría generar al menos 11 dólares en beneficios económicos, medidos como disminuciones proyectadas en la productividad laboral, enfermedades relacionadas con el calor y muertes.
En un punto opuesto y a pesar del abrumador panorama en favor de la inversión, el estudio revela una brecha crítica en la preparación global. Según una encuesta próxima a publicarse por la Organización Mundial de la Salud (OMS), menos de la mitad de los ministerios de salud integran actualmente datos climáticos en sus sistemas nacionales de vigilancia sanitaria.
Dicha falta de integración limita la capacidad de los gobiernos para anticipar, prepararse y responder a las crecientes amenazas sanitarias relacionadas con el clima.
El Dr. Naveen Rao, vicepresidente senior de Salud de The Rockefeller Foundation, enfatizó: «Este estudio demuestra cómo incluso inversiones modestas pueden ayudar a las comunidades a adelantarse a las amenazas sanitarias impulsadas por el clima, fortaleciendo los sistemas de salud y salvando vidas. La prioridad ahora es escalar estas soluciones para que estén a la altura de los riesgos».

El camino a seguir: escalar soluciones para enfrentar riesgos
El informe del WRI y The Rockefeller Foundation llega en un momento crucial. El cambio climático se está consolidando como uno de los desafíos de salud pública más definitorios de nuestro tiempo.
Los servicios climáticos para la salud representan una de las estrategias más rentables para abordar estos riesgos, pero siguen estando infrautilizados y con financiación insuficiente en muchos países.
Carter Brandon, Bradley Kratzer y Aarushi Aggarwal, autores del estudio, señalan que, si bien existe una extensa literatura sobre cómo el cambio climático influye en los resultados de salud, el análisis económico específico de los costos y beneficios de estas inversiones sigue siendo un campo poco explorado.
La insuficiente financiación para los servicios climáticos de la salud puede deberse precisamente a esta brecha en la comprensión de su retorno económico.
La implementación de estos servicios requiere capacidades mejoradas, liderazgo y colaboración entre instituciones hidrometeorológicas, sanitarias, de planificación, de investigación y otras.
El estudio aboga por esfuerzos globales para escalar el desarrollo y la aplicación de los servicios climáticos para la salud, fortaleciendo su caso de inversión.

La agenda para la descarbonización
Latam Mobility impulsa el diálogo de los principales actores del sector a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.




