CDP: las empresas anticipan pérdidas por casi $900 mil millones debido a fenómenos meteorológicos extremos

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Las empresas de todo el mundo esperan que los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones y lluvias torrenciales, generen pérdidas financieras cercanas a los 900 mil millones de dólares, con impactos que van desde la pérdida de ingresos y el deterioro de activos hasta la interrupción de las cadenas de suministro, según un nuevo informe publicado por la plataforma de divulgación de sostenibilidad ambiental CDP.

El informe, titulado «Disconnected Defenses: Extreme Weather Risk Across Corporates, Cities and Financial Systems», revela que si bien el costo de mitigar los riesgos ambientales es considerablemente menor (casi 13 veces inferior) al impacto financiero previsto, solo una minoría de las empresas identifica actualmente el clima extremo como un riesgo material para sus negocios.

El análisis se basa en los datos completos de sostenibilidad reportados en 2025 por más de 11.000 empresas, que representan aproximadamente dos tercios de la capitalización bursátil global, así como por 1.005 ciudades, estados y regiones de 80 países.

Los hallazgos ponen de manifiesto una profunda desconexión entre la magnitud de las pérdidas financieras ya sufridas y la escasa preparación del sector privado para afrontar un futuro de riesgos climáticos crecientes e interconectados.

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La mitad de los riesgos en los próximos dos años

El informe de CDP concluye que las empresas proyectan colectivamente 898 mil millones de dólares en impactos financieros futuros derivados de fenómenos meteorológicos extremos, una cifra que supera con creces las pérdidas reales registradas hasta la fecha.

Los principales factores identificados por las compañías incluyen la pérdida de ingresos por reducción de la capacidad productiva, que representa 326 mil millones de dólares, y el deterioro de activos o el retiro anticipado de los mismos, que suma 218 mil millones de dólares.

A estas partidas se suman pérdidas adicionales por interrupción de operaciones, aumento de costos, alzas en las primas de seguros y disrupciones en las cadenas de suministro.

Por tipo de evento, las inundaciones constituyen la principal fuente de pérdidas anticipadas, con 528 mil millones de dólares, seguidas por los ciclones (161 mil millones de dólares) y las lluvias torrenciales (86 mil millones de dólares).

Un dato particularmente alarmante es que las empresas identifican que casi la mitad (el 48%) de estos fenómenos meteorológicos extremos representa un riesgo inminente, con una materialización esperada en los próximos dos años, lo que los sitúa dentro de los ciclos actuales de planificación operativa, inversión y gestión de riesgos.

A pesar de estas proyecciones, el estudio revela una brecha crítica de percepción: solo 35% de las empresas que divulgaron información completa a CDP en 2025 identificaron los fenómenos meteorológicos extremos como un riesgo financiero material para sus operaciones.

Dicha desconexión sugiere que los marcos de gestión de riesgos corporativos pueden estar subestimando sistemáticamente los peligros físicos relacionados con el clima, con implicaciones directas sobre la resiliencia de las estrategias empresariales y las decisiones de asignación de capital.

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Pérdidas reales de $3.000 millones en 2025

Las consecuencias económicas del cambio climático no son un escenario futuro, sino una realidad actual que ya afecta los balances de las empresas.

El análisis de CDP documentó que las compañías declarantes sufrieron casi 3 mil millones de dólares en pérdidas reales durante 2025, un año marcado por fenómenos hidrometeorológicos de gran intensidad.

Las lluvias torrenciales fueron el principal impulsor de estas pérdidas, acumulando 1.500 millones de dólares en impactos directos en sectores como la manufactura, la logística, la agricultura y la infraestructura energética.

El desglose de las pérdidas reales incluye 309 millones de dólares en mayores costos directos de operación y reparación, y 266 millones de dólares por paradas operativas y cierres de instalaciones. Estos datos confirman que la capacidad de mantener la funcionalidad durante eventos climáticos extremos se ha convertido en el principal desafío operativo para las empresas modernas.

Las pérdidas reales ya no se limitan a activos o sectores aislados, sino que emergen cada vez más a través de sistemas compartidos, incluyendo infraestructuras, cadenas de suministro, mercados de seguros y servicios públicos, de los que dependen empresas, ciudades e instituciones financieras.

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Mitigar es 13 veces menor que las pérdidas

Uno de los hallazgos centrales del informe es la profunda brecha económica entre el costo de la inacción y el de la acción preventiva.

Según el informe, mientras que el costo mediano de los riesgos climáticos por empresa asciende a 39,4 millones de dólares, el costo medio de mitigar esos riesgos es de apenas 3,1 millones de dólares por compañía. En otras palabras, invertir hoy en adaptación cuesta aproximadamente 13 veces menos que asumir las pérdidas futuras derivadas de la inacción.

Este diferencial de costos ofrece uno de los argumentos económicos más sólidos a favor de la inversión proactiva en resiliencia climática. Sin embargo, el informe advierte que los flujos de capital hacia la adaptación siguen siendo significativamente inferiores a lo que cabría esperar si las empresas estuvieran respondiendo de manera racional a la señal de riesgo.

Las medidas de acción reportadas por las compañías se centran principalmente en estrategias de adaptación física para limitar la exposición directa y la vulnerabilidad, así como en planes de continuidad operativa y respuesta a emergencias.

En contraste, las acciones coordinadas con otros actores o aquellas que abordan dependencias sistémicas compartidas representan una proporción mucho menor de las respuestas reportadas.

Amir Sokolowski, director global de Clima de CDP, indicó: «El clima extremo ya es un riesgo financiero. Tiene un peligroso efecto dominó que interrumpe las operaciones, reduce la producción y genera pérdidas hoy, con impactos mucho mayores en el horizonte. Se trata de un desafío sistémico que ningún actor puede gestionar por sí solo«.

«Nuestro informe destaca que los esfuerzos para abordar este riesgo de manera coherente no están suficientemente coordinados, y que las brechas en la colaboración constituyen un riesgo significativo en sí mismas. Alineando la inversión, fortaleciendo los sistemas compartidos y ampliando la adaptación, con la divulgación como guía para facilitar mejores decisiones, las empresas y los gobiernos no solo pueden reducir el riesgo, sino acelerar la transición hacia una economía positiva para la Tierra y resiliente», agregó.

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Ciudades y regiones ya sufren los impactos

El informe de CDP también analiza la situación de los gobiernos subnacionales (ciudades, estados y regiones) que reportan a través de sus plataformas.

Los hallazgos son igualmente preocupantes: la mayoría (62%) de estas entidades afirma que ya está siendo significativamente afectada por fenómenos meteorológicos extremos, y más del 60% espera que estos peligros aumenten en frecuencia, intensidad o ambos en el futuro. Los riesgos más citados incluyen el calor extremo, las inundaciones urbanas y las sequías.

Sin embargo, casi la mitad (46%) de los gobiernos encuestados señalan que las restricciones presupuestarias limitan su capacidad para adaptarse a los efectos del cambio climático.

Más del 60% tiene al menos un proyecto de adaptación para el que se necesita financiación adicional, y la brecha de inversión en adaptación identificada asciende a un mínimo de 34 mil millones de dólares.

Dicha situación subraya la urgente necesidad de fortalecer los mecanismos de financiación climática a nivel local y de fomentar una colaboración más estrecha entre los sectores público y privado para cerrar esta brecha.

El seguro: un riesgo subestimado

El informe de CDP identifica el sector de los seguros como una de las áreas de riesgo potencialmente más subestimadas por las empresas.

Actualmente, las compañías esperan que el aumento de las primas de seguros genere solo 3.300 millones de dólares en incrementos futuros de costos, y menos del 1% de las empresas incorpora en sus previsiones la posible retirada de la cobertura aseguradora en zonas de alto riesgo.

Ante esta situación, CDP advierte que «los aumentos de primas, las restricciones de cobertura o la retirada de aseguradoras podrían ser significativamente mayores de lo que las empresas anticipan actualmente».

Esta advertencia cobra especial relevancia en un contexto de creciente frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, que ya está provocando ajustes en el mercado asegurador global, con implicaciones directas sobre la viabilidad financiera de inversiones, activos y operaciones en regiones expuestas.

Por último, el informe «Disconnected Defenses» de CDP concluye que la resiliencia corporativa está cada vez más vinculada a la fiabilidad de los sistemas compartidos: infraestructuras, cadenas de suministro, mercados de seguros y servicios públicos.

Sin una acción coordinada para apuntalar estos sistemas, la capacidad de una sola empresa para gestionar el riesgo de forma aislada es cada vez menor.

La organización hace un llamado a las empresas para que traten el clima extremo como un riesgo empresarial, e insta a las empresas, ciudades y gobiernos a cerrar la brecha de percepción, incrementar la inversión en adaptación y fortalecer la colaboración multisectorial para construir una economía más resiliente y preparada para los desafíos climáticos del siglo XXI.

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